Un regalo para el corazón
Hay días que, sin darte cuenta, te invitan a hacer algo especial. Y este año, el 23 de abril, sentí que quería hacer algo bonito para mi nieto Jordi. Quería regalarle algo diferente; algo que no se guarda en una caja, sino en el corazón. Quería que conociera la historia que lleva su nombre y, al mismo tiempo, abrirle la puerta a todas las historias que aún le quedan por descubrir.
La magia del 23 de abril
Para mí, esta es una fecha muy especial donde se juntan los libros y las tradiciones. Por un lado, el Día del Libro, que rinde homenaje a grandes escritores como Cervantes o Shakespeare. Por otro, la leyenda de San Jordi: ese caballero que, según cuentan, venció a un dragón de cuya sangre nació una rosa. De esa mezcla de historia y significado nació mi deseo de escribir este cuento por el santo de mi nieto.
Una valentía diferente
Pero este no es un cuento de luchas. Quería regalarle una historia que hablara de valentía, pero no de pelear, sino de comprender. De mirar más allá de lo que parece y de acercarse en lugar de alejarse. Mi intención es recordarle a Jordi —y a todos los niños que escuchen la historia— que los libros no solo enseñan, sino que acompañan y nos permiten vivir aventuras sin movernos del sitio.
La invitación a leer
Cada libro es una puerta que se abre a mundos distintos y a respuestas que a veces ni sabíamos que buscábamos. Ojalá este cuento llegue a muchos niños y que, al terminarlo, sientan el impulso de abrir un libro. Porque dentro de cada historia siempre hay algo esperando y, a veces, la mayor aventura empieza simplemente así: abriendo un libro.
"Gracias por compartir este ratito conmigo. Con amor, Yaya Paqui."

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