"El Huequito de la Tristeza: lo que no cabe en el vídeo".
En este dibujo he querido guardar lo que, a veces, las palabras no alcanzan a decir. La lluvia no son gotas... son corazones que nutren. Porque incluso la tristeza, cuando se abraza, nos ayuda a crecer.
Si os fijáis en el paraguas, de él brotan los 'dramas' de Sofía (el coche, los juegos...) transformados en flores sonrientes. Y en el centro, el detalle que más me emociona: las manos de Jordi y Sofía. Ella con su pulsera de flores y él con su toque de superhéroe. Unidos para recordarnos que, a veces, el amor es simplemente estar.
Detrás de "El Huequito de la Tristeza"
La idea de este cuento nació, principalmente, observando a mis nietos. Para escribirlo, me documenté mucho sobre cómo sienten las emociones los niños y los adolescentes. Y entendí algo fundamental que, con los años, a veces, olvidamos.
Mirando a mis nietos he comprendido que no existen penas pequeñas. Lo que a mis ojos de adulta puede parecer algo sin importancia, para mis nietos es un abismo. He aprendido que mi labor no es quitarle importancia a su drama, sino sentarme a su lado en ese huequito hasta que pase la tormenta.
Mi inspiración fue Sofía. Ella es una niña muy sensible, extrovertida y divertida, pero vive las cosas con mucha intensidad. He visto cómo se entristece en el parque si no juegan con ella en ese momento, o el disgusto que siente cuando no puede subirse al coche junto a su primo. He aprendido que, explicándole las cosas para que las entienda, ella se va serenando y poco a poco aprende a abrazar lo que siente.
Por otro lado está Jordi, que es muy amigo de sus amigos y tiene una facilidad increíble para empatizar. Él ayuda y enseña a Sofía en muchísimas ocasiones, y ella lo ve, sin duda, como a su superhéroe.
Con este cuento solo quería mostrar que el mejor remedio para la tristeza no es dar grandes lecciones, sino simplemente estar, con el corazón abierto y sin prisas.
"RESPETEMOS SUS SENTIMIENTOS, AUNQUE A NOSOTROS NOS PAREZCAN PEQUEÑOS"

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